Correr de noche. Frontales: un diseño equivocado

No es que tenga una gran experiencia en lo que a correr de noche se refiere. En total lo habré hecho una docena de veces. Pero mi experiencia siempre es la misma: si llevo el frontal en la cabeza (para eso se supone que está pensado), me voy tropezando con todas las piedras. En cambio, si lo cojo con la mano, y lo llevo a la altura de la cintura, aparecen las benditas sombras, las piedras se hacen visibles, se acabaron los tropiezos.

He tratado de ilustrarlo con la siguiente infografía:

Estoy muy verde en correr de noche, pero algo entiendo de fotografía y de las cualidades de la luz. La luz frontal (como la que emite una linterna frontal en tu frente, o el flash incorporado de una cámara de fotos) aplana los objetos, no hay sombra ni relieve. El resultado, al menos en mi caso, es el que comentaba: tropiezo con todas las benditas piedras.

Correr con la luz en la mano es muy incómodo, así que la solución pasa por diseñar (nada complicado) un sistema de iluminación para la cintura. Alguien ya lo ha hecho:

El invento se llama Sport Runner LiteBelt, de la casa GoMotion. Hay otras versiones para anclar en los tirantes de una mochila. Los veo todos un poco caros y algo aparatosos, pero creo que esta es la idea que debería imponerse por sentido común.

Las cualidades de la luz son las que son, y la iluminación frontal siempre tendrá los mismos problemas. La única solución pasa por desplazar el eje de iluminación.

Al menos eso creo, quizás me equivoque. Estaría bien conocer la experiencia de personas que entiendan mucho en esto de correr de noche…

De San Gabriel a Colmenares

En el último artículo os hablaba de mis nuevas zapatillas, las Kalenji Kapteren XT, y de cómo las había estrenado en una ruta por la Sierra de Colmenares. La ruta fue la que sigue:

También me llevé la cámara y aproveché para tomar alguna foto. Abajo, una panorámica de la Sierra de Colmenares, coronada por los estudios de la Ciudad de la Luz.

Y aquí, una foto del Barranco de Agua Amarga, que divide en dos la Sierra de Colmenares (perdondad la mala calidad de las fotos).

El barranco fue una de las sorpresas agradables del día, y es que me encontré con que… bajaba agua! No tenía ni idea, la verdad, tampoco sé si esto será normal o sólo consecuencia de las lluvias caídas los últimos días. El caso es que fue una gozada “cruzar el río” por el caminito de piedras.

Para terminar, un pequeño video:

Ahora que conozco la Sierra de Colmenares, se me antojan multitud de posibilidades para seguir corriendo desde aquí. Lo siguiente que quiero explorar es un camino que podría llevar hasta el Polígono de las Atalayas, y desde allí enlazar con la Sierra de Fontcalent… las posibilidades son infinitas…